
Caminemos juntos para escribir una historia. Verano de 1936.
Camisa blanca y pañuelo en la cabeza, segábamos las cosechas de trigo en los campos amarillos, sin nubes de colores ni arcoíris de flores, sol radiante acariciando nuestros sudores.
Agricultores ignorantes de señores, vivir al margen del sistema feudal y del control de la nobleza.
Cara demacrada y manos devastada, tierra sangrante, trabajo constante.
Señorito por hoy ya es bastante, mañana Dios dirá, todavía queda trocha para regresar, camino viendo el horizonte teñirse de rojo, rojo dolor.
Caminemos juntos para escribir una historia. Verano de 1936.
Dicen que ha empezado una guerra por sembrar trigo en el campo, no nos quitéis el plato, para llenar nuestra vida de llanto,
dicen que es una guerra de sangre, dolor y mucho rencor, donde las familias no se dicen ni adiós.
Sola y con mi hoz la jornada terminó, cruzo el arroyo donde me refresco los pies, veo los peces que ya no son de colores ni los pájaros canta al atardecer, enciendo el quinqué del chajurdo donde vivo con mi madre viuda, mi hermano jornalero y yo temporero.
Caminemos juntos para escribir una historia. Verano de 1936.
Van gritando nombres y apellido por las calles del pueblo, llegaron temprano con armas en las manos, se juntaron la jerarquía azules y los mandatario del pueblo, que está pasando a quienes estarán buscando, me dirijo al campo, el trigo me está esperando, no trabajo igual que otros días, tengo sensaciones y me siento triste, no comprendo mi sudor si tengo la piel fría y no dejo de pensar en que me pareció escuchar, el nombre de Federico Sanz, mi hermano. Hoy el día no ha sido igual……
Continuará
Ttinoo Garom
Canción: Verano del 36